Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018

La delegación nacional terminó por detrás de México y Cuba en los Centroamericanos; sin embargo, sigue mostrando que el proceso deportivo va por buen camino.

Durante dos años, Barranquilla trabajó día y noche para recibir los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe. En la cabeza de Alejandro Char, su alcalde, solo se tejió una idea: realizar las mejores justas que se hayan hecho hasta ahora. Una labor ardua, porque los escenarios estaban en el olvido, casi destruidos. “En el antiguo Coliseo Elías Chegwin llovía más adentro que afuera”, resaltó en tono jocoso una persona que miraba sorprendida la imponencia de la nueva edificación, en la que se hicieron las pruebas de baloncesto y voleibol. Y no solo sucedió con el estadio de baloncesto, también con el Romelio Martínez y el Moderno, ambos con una historia rica para el fútbol colombiano.


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A pesar de las adversidades, de la falta de planeación y de aprobación de proyectos, la ciudad puso el pie en el acelerador y con el apoyo de Coldeportes lograron tener todo listo para recibir a los 37 países. En total se invirtieron $354 mil millones para levantar y remodelar 11 escenarios. Todos, elogiados por los deportistas durante los 16 días de competencias. “Felicitaciones a Barranquilla, porque quedan con este escenario tan bonito; espero se conserve y la Federación Colombiana de Atletismo planee eventos en este sector del país para ayudar a fomentar este deporte”, dijo José Mauricio González tras ganar el oro en la prueba de los 5.000 metros.

La ciudad se preparó para cumplir con las exigencias que implicaba recibir unos juegos de esta magnitud. Todos pusieron su granito de arena para que las justas marcharan sobre ruedas: la gente, la Alcaldía, el gobierno, el Comité Olímpico Colombiano (COC), los deportistas… Todos. “Creo que se cumplió un gran objetivo: que Barranquilla saliera de un rezago deportivo que tenía por la falta de infraestructura; que pensando en términos para el futuro del deporte colombiano es importante, porque la costa Caribe es un polo de desarrollo que estaba venido a menos por la falta de escenarios”, dijo Baltazar Medina, presidente del COC.

El reto que le queda a la Secretaría Distrital de Recreación y Deporte de la ciudad es articularse con las ligas para estructurar unos programas de formación deportiva que sean sólidos, para que los escenarios tengan una renta y no vuelvan al olvido en el que estaban. “Santa Marta lo está haciendo con las escuelas populares del deporte, tienen cerca de 10 mil niños que hacen unas prácticas dirigidas y orientadas por profesores de educación física para iniciarlos en alguna disciplina. Ese es el modelo que hay que seguir en Barranquilla y esa es la tarea que le queda a la Secretaría de Deporte, las ligas y al instituto departamental”, agregó Medina.

Así mismo, estos escenarios ya le han significado a la capital del Atlántico abrir sus puertas no solo ante Centroamérica sino el mundo. La IBAF (Federación Internacional de Béisbol) confirmó el Mundial Sub-23 en el estadio Édgar Rentería. También están en diálogos para la realización de la Copa Cup, que es un campamento de verano de fútbol. “Se contactaron mediante Coldeportes. Quieren traer a la ciudad a más de 2.500 niños para hacer un torneo. Los organizadores quedaron encantados con los tres estadios que tiene la ciudad (Metropolitano, Roberto Meléndez y el Moderno). De igual manera, está como alternativa para ser sede de los Centroamericanos Escolares (deciden en septiembre), si no se realizan en Barquisimeto (Venezuela)”, dijo Clara Luz Roldán, directora de Coldeportes.

Desde el primer día hasta el último las cosas salieron bien para Barranquilla, que contó con la participación de 2.560 voluntarios siempre vigilantes, además del calor humano de las personas, siempre dispuestas a colaborar. No faltaron las quejas de algunos por la remoción del pico y placa, lo que generó dificultad en la movilidad, sumada a los arreglos que se están haciendo en algunas vías para canalizar los arroyos. Pero más allá de algunas inconformidades, todos salieron satisfechos. “Me voy dichosa; la organización estuvo a la altura. Quedo muy agradecida con Colombia por abrirnos sus puertas y por hacernos sentir como invitados de lujo”, señaló María José Alcalá, jefa de misión de México, quien se coronó campeona de las justas.

Colombia se superó

Después de lo que la delegación colombiana demostró en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta y en los Juegos Suramericanos de Cochabamba, justas en las que finalizó en la primera posición, la proyección para el Comité Olímpico Colombiano, Coldeportes y los metodólogos era grande. Se estimaba terminar con 297 medallas, con más de 100 oros. Esa era la apuesta inicial. No parecía descabellada, puesto que el deporte colombiano en los últimos años ha venido creciendo de forma notable y los resultados se han visto reflejados en eventos internacionales como mundiales, copas del mundo o en las diferentes paradas que se realizan en todas las disciplinas.

Sin embargo, los números se hicieron largos con el paso de los días y empezaron a convertirse en inalcanzables cuando finalizó el ciclismo de pista. Tras su paso se habían quedado en el camino ocho medallas de oro por conseguir. Lo propio pasó con patinaje, ecuestre y arquería (que no sumaron tres), tiro y tenis (dos) y así varios deportes fueron dejando oros a diestra y siniestra. A su vez, los mexicanos estuvieron atentos a los pestañeos, aprovecharon todo lo que les dejaron servido como si lo hubieran hecho en bandeja de plata. Y no solo Colombia, también Venezuela y Cuba. Este último con un repunte en la última semana para acallar esas voces susurrantes de un posible decaimiento del deporte en la isla.

Pero el resultado de la delegación nacional (que terminó con 79 oros, 94 platas y 97 bronces) tiene un trasfondo y no es el de la caída del deporte colombiano, porque no es algo que suceda de la noche a la mañana. Hubo factores en contra que tuvieron que ver con el resultado y el principal, según destaca Edwin Cabezas, metodólogo del Comité Olímpico Colombiano, es la proximidad de dos grandes eventos que hubo este año, como lo fueron los Juegos Suramericanos de Cochabamba y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, lo que terminó perjudicando a los pisteros. De igual manera sucedió con los patinadores que, además, tuvieron el Mundial en Holanda a principios de julio.

Todo esto mermó las fuerzas de los colombianos y se vio reflejado en deportes en los que se perdieron una buena cantidad de medallas. A eso se le suma la lesión de grandes figuras como Mariana Pajón, Óscar Figueroa y Yuri Alvear. Aunque la ausencia de la primera no fue tan significativa, puesto que Gabriela Bollé se quedó con el oro en el BMX femenino. El resultado fue una cachetada para el COC, una advertencia de que no hay que quedarse dormido en los laureles. “Nos queda como enseñanza que hay que hablar de cómo ajustar la preparación para afrontar dos eventos tan importantes y de tan alto nivel de manera simultánea” afirmó Cabezas.

El metodólogo del comité también tiene claro que hay que seguir trabajando en los deportes de combate. “Creo que debemos reinventarnos en la forma de prepararnos, porque necesitamos estar en un constante crecimiento y, de igual manera, para ganar estos juegos en un futuro hay que mirar cómo potenciar disciplinas como el canotaje o el tiro, que son los que dan como 15 o 20 medallas. Ahí es donde nos sacan una gran diferencia. Se empezarán a crear estrategias para que el país se potencie en esos deportes. Ya existe un diálogo con las federaciones para ir mejorando nuestra actuación”. Pero más allá de las razones por las que Colombia finalizó en la tercera posición en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, estas justas dejan un punto que pone a soñar al país con grandes presentaciones a futuro de los deportes en conjunto. El voleibol, tanto en la rama masculina como femenina, llegó a la final; así mismo sucedió con el baloncesto y el rugby, que además lograron oros importantes; en béisbol terminó en el tercer puesto y el fútbol como el polo acuático, ambos en rama masculina, finalizaron en lo más alto del podio. Algo histórico para el país, que nunca había logrado superar a Cuba, México o Venezuela en este tipo de disciplinas.

Por otro lado, el atletismo, deporte base en un ciclo olímpico, también dejó una cara positiva. No solo por lo realizado por Caterine Ibargüen tanto en salto largo como salto triple, sino también se unieron los oros en 5.000 metros de Muriel Coneo y de Mauricio González; en lanzamiento de disco con Mauricio Ortega; en marcha 20 kilómetros con Éider Arévalo; en jabalina con María Lucelly Murillo y una de las más importantes y menos esperadas: la de Bernardo Baloyes en los 200 metros, primer oro en la historia en estas justas en una prueba de velocidad. Así las cosas, más allá de no cumplir con la proyección que tenía el COC en medallería, estas justas dejaron claro que el proceso que ha tenido el país en materia deportiva sigue por buen camino y que todos estos eventos funcionan para ajustar las tuercas de cara a Tokio 2020.

Fuente: https://www.elespectador.com/deportes/otros-deportes/barranquilla-2018-los-mejores-juegos-centroamericanos-y-del-caribe-de-la-historia-articulo-804150